Mírame a los ojos,
y dime,
con total sinceridad,
que nunca me has amado,
que jamás me has querido,
que no has sentido ni un ápice de amor por mí.
Ni un cosquilleo en el estómago,
que cuando hablábamos no se te hacía un nudo en la garganta.
Que al mirarme no se te dibujaba una sonrisa de tonto en la cara,
que tu corazón no se aceleraba al cruzarse nuestras miradas.
Que nunca has deseado abrazarme horas eternas,
sin motivo alguno,
solo por sentir mi corazón cerca del tuyo.
Dime que en la vida,
no has sentido nada así por mí,
que nunca has hecho nada por hacerme sonreir,
que ni siquiera una emoción te he hecho sentir.
Entonces te dejaré tu vida proseguir,
para que algún día sientas eso,
y puedas ser feliz.
Y que tengas tantas ganas de por alguien vivir,
como he tenido yo por ti.
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domingo, 28 de febrero de 2010
domingo, 21 de febrero de 2010
VOLARÍA
Volaría lejos del mundo, de la vida.
Me escaparía de los miedos,
que cerca o lejos,
aquí habitan.
Las luces y colores hoy se apagan,
dejando paso a las baladas,
con sus notas deprimentes,
pues las escribiste sin quererme.
De qué valen las palabras,
los besos, las miradas.
Si un día se fue todo,
despreciado por tu alma.
Me abriste el corazón,
para dejarlo solo,
y ahora me encuentro aquí yo,
muriendo por tus ojos.
Volaría hasta cansar mis alas,
volaría a un lugar donde jamás me encontraras.
Dejaría que el viento me llevara,
muy muy lejos,
hasta olvidar tu cruel mirada.
Y es que así no soy yo,
y es que me olvidé de mi propio amor.
Te quise sin quererlo,
y ahora no puedo parar de hacerlo.
Me escaparía de los miedos,
que cerca o lejos,
aquí habitan.
Las luces y colores hoy se apagan,
dejando paso a las baladas,
con sus notas deprimentes,
pues las escribiste sin quererme.
De qué valen las palabras,
los besos, las miradas.
Si un día se fue todo,
despreciado por tu alma.
Me abriste el corazón,
para dejarlo solo,
y ahora me encuentro aquí yo,
muriendo por tus ojos.
Volaría hasta cansar mis alas,
volaría a un lugar donde jamás me encontraras.
Dejaría que el viento me llevara,
muy muy lejos,
hasta olvidar tu cruel mirada.
Y es que así no soy yo,
y es que me olvidé de mi propio amor.
Te quise sin quererlo,
y ahora no puedo parar de hacerlo.
sábado, 9 de enero de 2010
ME ENCANTARÍA
Cómo desearía hacerte feliz día tras día.
Cómo querría vivir contigo un amor tan fiel y bonito.
Tan feliz sería teniendo la suerte de compartir nuestra vida.
Tanta dicha tendría al sentir cómo tu amor mi herida curaría.
Todo mi ser se colmaría de alegría, siendo tú exclusivamente su guía.
Sabiendo que me quieres y que tus sentimientos son fieles.
Eres mi dicha, mi luz, mi fuerza mi conquista.
Qué dulce, un amor tan puro, qué fuerte, claro y seguro.
Qué plenitud compartir algo con tal sinceridad y virtud.
Que tú, como yo, sintieras esa locura de amor por la otra persona.
Que tu cuerpo, como el mío, se estremeciera con sólo oír su voz, tu voz, mi voz.
Que de ti rebosara una armonía tan clara y una serenidad tan plena que tu corazón se llevara por ella.
Pletórica me sentiría si por mí sintieras lo que yo por ti cada día.
Que por mucho que otros dijeran a ti no te importara, porque simplemente me quisieras.
Con sólo ver tu cara se me dibuja una sonrisa de atontada.
Ojalá sintieras la mitad de lo que yo ahora, eso sería que me amarías con la intensidad de la luz del día.
La dulzura de tu alma bañando en dulzor la mía.
Y caminar juntos ante la vida, siempre de frente, esquivando minas.
Y que como la luna nuestro amor fuera tan hermoso que pareciera inalcanzable.
Me encantaría que fueras mi poeta y yo tu poesía.
Me encantaría que fueras mi cómico, para reír cada día.
Me encantaría sentir tu inseguridad, para apoyarte con entrega y serenidad.
Y me encantaría ser tu vida, para así estar contigo hasta el fin de los días.
Cómo querría vivir contigo un amor tan fiel y bonito.
Tan feliz sería teniendo la suerte de compartir nuestra vida.
Tanta dicha tendría al sentir cómo tu amor mi herida curaría.
Todo mi ser se colmaría de alegría, siendo tú exclusivamente su guía.
Sabiendo que me quieres y que tus sentimientos son fieles.
Eres mi dicha, mi luz, mi fuerza mi conquista.
Qué dulce, un amor tan puro, qué fuerte, claro y seguro.
Qué plenitud compartir algo con tal sinceridad y virtud.
Que tú, como yo, sintieras esa locura de amor por la otra persona.
Que tu cuerpo, como el mío, se estremeciera con sólo oír su voz, tu voz, mi voz.
Que de ti rebosara una armonía tan clara y una serenidad tan plena que tu corazón se llevara por ella.
Pletórica me sentiría si por mí sintieras lo que yo por ti cada día.
Que por mucho que otros dijeran a ti no te importara, porque simplemente me quisieras.
Con sólo ver tu cara se me dibuja una sonrisa de atontada.
Ojalá sintieras la mitad de lo que yo ahora, eso sería que me amarías con la intensidad de la luz del día.
La dulzura de tu alma bañando en dulzor la mía.
Y caminar juntos ante la vida, siempre de frente, esquivando minas.
Y que como la luna nuestro amor fuera tan hermoso que pareciera inalcanzable.
Me encantaría que fueras mi poeta y yo tu poesía.
Me encantaría que fueras mi cómico, para reír cada día.
Me encantaría sentir tu inseguridad, para apoyarte con entrega y serenidad.
Y me encantaría ser tu vida, para así estar contigo hasta el fin de los días.
lunes, 7 de diciembre de 2009
TARDE, PERO ADIÓS
Hola, ¿qué tal? ¿Cómo te ha ido?
Jamás me recordaste entre tu olvido.
¿Cómo sé yo, lo que a ti fue un triste niño?
Si tal vez nunca lo hayas vivido.
¿Por qué tan lejos yo te siento entre tus besos?
Si un día tú me diste lo que yo siempre quise.
Y es que te fuiste sin más, y ya nada volverá.
Y es que aunque aquí estás,
hace tiempo te largaste, y no miraste nunca atrás.
¿Qué más da lo que hice, lo tú quisiste hacer?
¿Qué importa lo que dije, lo que tú siempre dijiste?
No te valgo ya, soy de usar y tirar.
No te traigo dicha, por pensar por mí misma.
¿Qué quedó de las noches, tú y yo?
¿Qué quedó de ese simple “te quiero”?
Y ahora ya, que todo acabó, que tus silencios plenos,
se quedaron ya muy huecos.
Y ahora ya, que tú no pasabas de lo que fui yo,
te mando ya muy lejos donde mi cielo tenga sol.
Olvida que te quise, olvida que quise hacerlo,
olvida qué tuviste, uy, perdón, ya lo has hecho.
Y mis llagas curarán, mis heridas costras harán,
mi rechazo a tu encuentro, del odio me salvará.
Ya no te necesito, ya no te lloro ni pierdo.
Eso queda en el pasado que se envuelve en tu reflejo.
A mi lado ya no estás, no si lo puedo remediar.
Y no es que no te quiera, es que aprendí, a quererme a mí.
Aquí me despido, ya de ti, mi cruel amigo.
Te digo adiós, para vivir, te despido, para ser feliz.
Jamás me recordaste entre tu olvido.
¿Cómo sé yo, lo que a ti fue un triste niño?
Si tal vez nunca lo hayas vivido.
¿Por qué tan lejos yo te siento entre tus besos?
Si un día tú me diste lo que yo siempre quise.
Y es que te fuiste sin más, y ya nada volverá.
Y es que aunque aquí estás,
hace tiempo te largaste, y no miraste nunca atrás.
¿Qué más da lo que hice, lo tú quisiste hacer?
¿Qué importa lo que dije, lo que tú siempre dijiste?
No te valgo ya, soy de usar y tirar.
No te traigo dicha, por pensar por mí misma.
¿Qué quedó de las noches, tú y yo?
¿Qué quedó de ese simple “te quiero”?
Y ahora ya, que todo acabó, que tus silencios plenos,
se quedaron ya muy huecos.
Y ahora ya, que tú no pasabas de lo que fui yo,
te mando ya muy lejos donde mi cielo tenga sol.
Olvida que te quise, olvida que quise hacerlo,
olvida qué tuviste, uy, perdón, ya lo has hecho.
Y mis llagas curarán, mis heridas costras harán,
mi rechazo a tu encuentro, del odio me salvará.
Ya no te necesito, ya no te lloro ni pierdo.
Eso queda en el pasado que se envuelve en tu reflejo.
A mi lado ya no estás, no si lo puedo remediar.
Y no es que no te quiera, es que aprendí, a quererme a mí.
Aquí me despido, ya de ti, mi cruel amigo.
Te digo adiós, para vivir, te despido, para ser feliz.
viernes, 27 de noviembre de 2009
ASÍ ERA
Era pura energía,
era risa y melodía.
Era un ángel, bello y puro.
Era cielo, era mundo.
Era la vida, alegre, redicha.
Eran sus pasos,
eran sus ojos,
eran los besos que a la vez repartía.
Era su silencio, lo echaba de menos.
Eran sus ideas, sus locuras, tonterías.
Su inquietud, su sorpresa,
su seguridad, su prosa.
Era luz, y camino.
Era futuro y destino.
Era el antes, y el después,
el mañana, y el ayer.
Era fuerza, era luna.
Era siempre, siendo el nunca.
Era encanto, o eso decían.
Era ella, yo ya no.
era risa y melodía.
Era un ángel, bello y puro.
Era cielo, era mundo.
Era la vida, alegre, redicha.
Eran sus pasos,
eran sus ojos,
eran los besos que a la vez repartía.
Era su silencio, lo echaba de menos.
Eran sus ideas, sus locuras, tonterías.
Su inquietud, su sorpresa,
su seguridad, su prosa.
Era luz, y camino.
Era futuro y destino.
Era el antes, y el después,
el mañana, y el ayer.
Era fuerza, era luna.
Era siempre, siendo el nunca.
Era encanto, o eso decían.
Era ella, yo ya no.
lunes, 23 de noviembre de 2009
AYÚDAME
Llama a tu dolor, llama a tu pasión, llama a esa voz, bien llamada la razón.
Siente ese monzón, siente la emoción, y no me olvides ya, no te vayas, por favor.
Ayúdame, no me dejes tirada, como hiciste ayer, no culpes a otra cara, ayúdame, y vuelve aquí conmigo, recoge mi testigo, ayúdame.
Recuerda aquel tiempo en que fuimos dos, recuerda el sentimiento agrio y dulzón.
Oye ese clamor, que un día te llenó de reflexión, y ahora vuelve aquí.
Ayúdame, no olvides que te quise, que siempre estuve allí, ayúdame, te necesito ahora, como ya lo hice ayer, ayúdame.
Contempla aquí en silencio, me elevo como el viento, me marcho ya muy lejos, y diré adiós.
No te asustes antes de tiempo, no me tengas un recuerdo, estoy aquí contigo, hoy y siempre, fiel amigo.
Ayúdame…
Siente ese monzón, siente la emoción, y no me olvides ya, no te vayas, por favor.
Ayúdame, no me dejes tirada, como hiciste ayer, no culpes a otra cara, ayúdame, y vuelve aquí conmigo, recoge mi testigo, ayúdame.
Recuerda aquel tiempo en que fuimos dos, recuerda el sentimiento agrio y dulzón.
Oye ese clamor, que un día te llenó de reflexión, y ahora vuelve aquí.
Ayúdame, no olvides que te quise, que siempre estuve allí, ayúdame, te necesito ahora, como ya lo hice ayer, ayúdame.
Contempla aquí en silencio, me elevo como el viento, me marcho ya muy lejos, y diré adiós.
No te asustes antes de tiempo, no me tengas un recuerdo, estoy aquí contigo, hoy y siempre, fiel amigo.
Ayúdame…
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